Documentos

MICOLOGIA Y MICOTURISMO EN ZAMORA

Con este titulo os dejo a continuacion un enlace para ver temas relacionados con nuestros viajes a Sanabria y la micologia, es un pdf, espero que os aproveche.

Guia_ADATA

 

LOS HONGOS

Los hongos son seres vivos, carentes de clorofila y por tanto heterótrofos. Su reproducción se realiza mediante esporas. Y su pared celuar está formada por quitina y/o celulosa.

El hongo vive habitualmente dentro de un sustrato (suelo, madera, estiercol…) y está formado por multitud de filamentos denominados hifas. Estas hifas, generalmente de color blanquecino, constituyen la parte vegetativa del hongo, es decir, la estructura responsable de la alimentación, mediante absorción de los nutrientes. Este conjunto de hifas (microscópias) constituyen el micelio (visible a simple vista).

Algunos hongos son capaces de producir setas, o carpóforos. La seta es al hongo lo que una manzana es al árbol, es la parte reproductora del hongo, donde se forman las estructuras reproductoras y las esporas.

También existen hongos microscópicos que no forman setas y que tienen gran importancia en nuestras vidas (de algunos hongos se extraen importantes medicamentos, como la Penicilina). Algunos hongos microscópicos son también los encargados de fermentar quesos, el pan o incluso la cerveza y el vino. Y otros son los responsables de enfermedades, tanto humanas (cándida, pie de atleta) como en los cultivos.

Reproducción de los hongos

Los hongos presentan dos formas de reproducción: asexual o vegetativa (por bipartición, fragmentación, gemación…) y sexual, en la que se produce una unión de dos núcleos celulares y formación de esporas.

En los hongos “macromicetos”, es decir, aquellos que producen setas, la formación de las esporas se produce en el himenio, es decir, láminas, tubos, pliegues, etc. En el himenio se pueden desarrollar dos estructuras reproductivas distintas, diferenciando así dos grandes grupos de hongos:

Basidiomicetos: las esporas se forman sobre un basidio, una célula en forma de maza. Son las típicas setas, con láminas o tubos.

Ascomicetos: las esporas se forman en el interior de unas células en forma de saco, el asco. En general estas setas tienen formas diversas, como cerebriformes, en forma de panal, de silla de montar, de copa…

ASCO

BASIDIO

En ambos casos, los hongos producen esporas de distinta potencialidad sexual. Cuando caen al suelo, cada espora germina por separado, produciendo un micelio primario.

Si un micelio primario se encuentra con otro de distinta potencialidad, se unirán para formar un micelio secundario, capaz de producir nuevos carpóforos (setas). En el himenóforo de las setas (láminas, tubos, etc.) se forman nuevas esporas que caen de nuevo al suelo.


Formas de vida de los hongos

Los hongos, debido a su falta de clorofila y de otros pigmentos fotosintéticos no pueden generar sus propios nutrientes, sino que se alimentan de otros seres vivos o de materia orgánica en descomposición mediante un proceso de absorción. Los hongos deben obtener el carbono necesario para constrituir sus tejidos a partir de sustancias orgánicas, ya sean vivas o muertas.

Los hongos se han adaptado a todos o casi todos los medios y a todas las formas posibles de vida, tanto acuáticas como terrestres, viven bajo la nieve, en aguas dulces y saladas, en tierra, en las arenas tórridas y secas del desierto, sobre madera, excrementos, encima de otras plantas o animales…

Según su alimentación se pueden distiguir tres tipos básicos de hongos:

SAPRÓFITOS:

Los hongos saprófitos (sapros=putrefacto y fyton=planta) son los que se alimentan de marteria orgánica en descomposición. Son los más frecuentes y son muy beneficiosos pues intervienen la mineralización de la materia orgánica obteniendo productos fácilmente aprovechables por otros microorganismos y plantas.

Según sea la naturaleza de la materia orgánica se pueden dividir en:

v     Fimícolas o coprófilas: viven sobre excrementos y necesitan a veces sutratos en fermentación y con temperaturas elevadas para su fructificación: Coprinus, Panaeolus, Peziza

v     Humícolas: viven en restos vegetales en descomposición, humus. Son la mayoría de los saprófitos.

v     Lignícolas: viven sobre restos de madera, Polyporus, Pluteus, Mycena

v     Terrícolas: viven de la materia orgánica existente en la tierra. En taludes y bordes de caminos: Omphalina.

v     Pratícolas: viven en prados, aunque en ocasiones es complicado distinguirlos de micorrizógenos: Agaricus, Marasmius oreadesMarasmius epidryas se desarrolla sobre las raíces de Dryas octopetala.

v     Folícolas, viven sobre hojas caídas, desarrollando el micelio dentro de las nerviaciones y limbo: Marasmius hedera se desarrolla sobre las hojas caídas de la hiedra, Marasmius epiphyllum se desarrolla sobre hojas de planifolios…

v     Pirófilas: crecen sobre restos quemados: algunas Peziza, Hebeloma anthracophilum

v     Cortícolas: viven sobre la corteza de árboles: Mycena corticola, M. alba

Otros hongos tienen un hábitat exclusivo en fragmentos de distintas especies vegetales, por ejemplo sobre piñas de coníferas (Mycena seynii, Baeospora myosura. Rutstroemia echinophila vive sobre cúpulas en descomposición de castaño. El género Onygena (Ascomicete) se desarrolla sobre los cascos de caballo o cuernos de buey o cabra, sobre las plumas de aves crece Onygena corvina o sobre los pelos de roedores Onygena pilifera.

PARÁSITOS

Los hongos parásitos viven o colonizan animales, vegetales y otros hongos sobre los que provocan enfermedades e incluso la muerte o simplemente viven a expensa de ellos. Por el gran número de enzimas, toxinas y antibióticos que son capaces de producir, son capaces de vencer las defensas que oponen las células de los organismos atacados.

A  veces la diferenciación entre un hongo parásito y saprófito es poco evidente, como en el caso del Nameko (Kuehneromyces mutabilis) que es un hongo saprófito muy eficaz sobre madera de planifolios en descomposición, que  ataca también a organismos vivos (troncos de árboles) débiles. Así, muchos hongos son sapro-parásitos, pues en principio son parásitos que se transforman en saprofitos continuando con la destrucción del árbol, como Daedalea quercina, Gloeophyllum sepiarum, Piptoporus betulinus o Pleurotus ostreatus.

SIMBIÓTICOS O MICORRIZÓGENOS

El micelio en el suelo puede establecer una relación particular de cooperación recíproca con las plantas. La relación que se crea entre el micelio de los hongos y la raíz de las plantas constituye un tipo singular de simbiosis denominada micorriza o simbiosis micorrízica.

En esta simbiosis el hongo obtiene el exceso de azúcares de reserva de la planta, básicamente almidón, mientras que a la vez permite a la planta, a través de la unión del micelio y las raíces, aumentar enormemente la extensión del aparato radical.

Frecuentemente, una misma especie de hongo puede relacionarse con distintas especies de plantas (Amanita muscaria, Boletus edulis…) o bien puede plantearse una relación específica biunívoca entre el hongo y la planta. Este es el caso de Sepultaria sunmeriana, ligada exclusivamente a cedros o Leccinum duriusculum ligado a alisos.


Morfología de las setas

El sombrero

La forma más habitual de sombrero es semejante a un paraguas, sujetado por un pie. Es importante a la hora de reconocer las setas la forma general de este sombrero. Hay que tener en cuenta que la seta de joven puede tener el sombrero cerrado de forma ovoide y cuando madura se puede abrir, dando formas convexas, por ejemplo.

Así mismo, es importante fijarse en la superficie del sombrero. Es importante tener en cuenta que ciertos aspectos como el color pueden ser muy variables, por ejemplo, las setas enterradas suelen ser más claras y las que están más soleadas tienen colores más intensos, y la lluvia también puede “lavar” los colores o hacer que desaparezcan las escamas del sombrero.

Las láminas

Es la zona donde se forman y liberan las esporas, la parte fértil del hongo. Esto hace que muchas veces las láminas cambien de color, por ejemplo en los champiñones, que son rosas de jóvenes y casi negras cuando maduran.

No todos los hongos poseen láminas, otros poseen tubos, pliegues o formas distintas como se verá más adelante.

El pie

El pie es la parte de la seta que sostiene el sombrero, útil para su identificación tanto por su forma como por su ornamentación.

Anillo

El anillo es el resto de un velo que protege  las láminas cuando la seta es joven, al abrirse se rompe formando un anillo al rededor del pie. No todas las setas tienen anillo. En otros grupos de setas no existe anillo, sino una cortina fugaz que desaparece rápidamente.

Volva

La volva se origina a partir de un velo que cubre toda la seta cuando aún es muy joven. Sólo dos géneros presentan volva (Amanita y Volvariella) y no es un carácter observable si el recolector ha cortado el pie, pero importantísimo para su identificación.

Hongos con formas diversas

No todos los hongos presentan esta estructura con pie, láminas (o poros) y sombrero, sino que también hay setas (y muy buenas comestibles) con formas diversas:

CARACTERÍSTICAS ORGANOLÉPTICAS

Las características organolépticas son aquellas que pueden percibirse a través de los sentidos, como son la consistencia, viscosidad, color de la carne, olor y sabor…

Consistencia de la carne

La consistencia de un hongo puede ser definida como la resistencia que opone a la rotura. Se pueden diferenciar varios tipos de consistencia:

Gelatinosa: Muy deformable y más o menos elástica

Viscosa: no tiene forma estable, es como un agregado mucoso

Granulosa: carne consistente pero que parte como tiza.

Fibrosa: Carne no desmenuzable, apareciendo muchas fibras al romperse (sobre todo referido al pie)

Coriácea: Carne muy fibrosa y endurecida, muy resistente al corte.

Viscosidad

Se refiere al aspecto más o menos viscoso que puede tener el sombrero en húmedo.

Viscoso: con mucosidad o aspecto mucilaginoso

Semimucoso: Aspecto brillante en tiempo húmedo, algo mucoso, pero no tanto en seco.

Seco: sin ningún resto de mucosidad, aún en tiempo húmedo (aunque la cutícula se humedezca con la lluvia)

Tomentoso o aterciopelado: cubierto de pelos muy finos que no dan aspecto de viscosidad en ningún caso.

Color de la carne

La carne puede presentar distintas tonalidades de color, pero es más interesante el cambio de color que puede sufrir la carne al contacto con el aire.

Inmutable: la carne no cambia de color en contacto con el aire. Como en la seta de San Jorge, el Boletus edulis

Enrojecimiento: en algunos champiñones, la Amanita rubescens

Enverdecimiento: los níscalos

Azuleamiento: Boletus erythropus, Xerocomus badius (Boletus badius)

Olor

El olor es un carácter muy subjetivo y debe realizarse a poder ser con el ejemplar muy fresco y sin otros olores cercanos.

Sin olor: Amanita rubescens. A. cesarea

Harinoso: San Jorge, Molinera (Clitopilus prunulus)

Anisado: Champiñón silvestre (Agaricus arvensis)

Fúngico: Boletus edulis, B. pinophilus

Afrutado: Rebozuelo, Pie azul.

Yodo o fenol: Agaricus xanthoderma

Sabor

Es también un carácter subjetivo pero importante en la identificación. La seta se debe probar en crudo y lo más fresca posible, saboreando un trozo de hongo y tirándolo posteriormente.

Dulce: Boletus edulis, B. pinophilus

Picante: algunas russulas, Lactarius piperatus

Afrutado: Rebozuelo.


ECOSISTEMAS Y HONGOS ASOCIADOS

ABEDULARES

Son bosques caducifolios que ocupan territorios con abundantes precipitaciones y que se desarrollan sobre suelos muy ácidos, ocupando preferentemente las zonas más altas de las laderas montañosas, si bien, cuando el régimen de lluvias escasea se sitúan en las proximidades a los cursos de agua. Son bosques pluriespecíficos enriquecidos con la presencia, además del abedul (Betula celtiberica), del roble albar (Quercus petraea), serbales (Sorbus aria y Sorbus au­cuparia) y el acebo (l/ex aquifolium).

La gran mayoría de los hongos que se pueden encontrar son micorrizógenos, muchos de ellos específicos para el abedul. Algunos hongos que se pueden encontrar: Lactarius torminosus, Leccinum scabrum, Piptoporus betu­linus, Lactarius necator, Lactarius sphagneti, Russula emetica var. betu­larum, Leccinum versipellis, etc.

HAYEDOS

Bosques atlánticos plano-caducifolios, indiferentes edáficos. Se distribuye de manera general entre los 1.000 y 1.700 metros. Soporta la umbría pero no los climas secos. Requiere suelos moderadamente húmedos, ricos en humus y materia mineral, poco compactos y bien aireados.

Su estructura determina unas condi­ciones microclimáticas muy particulares, siendo relevante la diferencia de temperatura, interna y externa, durante el periodo de estío. El ha­yedo es un bosque que ocupa territorios menos continentales que el abedular y su dosel arbóreo, en la mayoría de los casos, es coincidente con el indicado para los abedulares; mereciendo destacarse la presen­cia, como elemento diferencial, del tejo (Taxus baccata).

Aparecen muchos hongos micorrizógenos, sin embargo, debido a la elevada cantidad de materia orgánica aparecen también numerosos saprofitos, en especial lignícolas. Presenta una rica micoflora: Amanita rubescens, A. excelsa, Boletus edulis, Oudemansiel/a mucida, O. radicata, Mycena sp., Marasmius sp., Bisporel/a citrina, Ste­reum rugosum, Ganoderma aplanatum, , Lactarius blennius, Lactarius vellereus,  Helvella crispa, Craterellus cornucopioides, Clitocybe nebularis, etc.

 

MELOJARES

Bosques marcescentes, de amplia distribución, que se desarrollan sobre sustratos ácidos, cuyo árbol dominante es el roble melojo (Quercus pyrenaica). Su desarrollo se produce en territo­rios con un nivel de precipitaciones medio de 600-1200 mm., desarrollándose en zonas más termófilas que hayedos y abedulares y en zonas más húmedas que los encinares.

En los melojares, al igual que los hayedos, aparecen multitud de hongos micorrizógenos y saprofitos. Se pueden ver: Ama­nita citrina, Amanita phal/oides, A. caesarea,  Boletus aestivalis, B. aerius, Xerocomus subtomentosus, Entoloma sinuatum, Russula sp., Lepiota sp., Tremella mesenterica, Cantharellus cibarius,  Tricholoma columbeta, etc.

 

ENCINARES

Los bos­ques presididos por la encina carrasca (Quercus rotundifolia) son indiferentes al sus­trato y más xéricos que los melojares. Es el árbol característico de la meseta de Castilla y León.

En los encinares y etapas sucesionales son comunes un buen número de elementos florísticos espinosos, pertenecientes a di­versas especies de los géneros Rosa, Genista, Asparagus, y donde se hacen frecuentes algunas madreselvas (Lonicera etrusca) y el jazmín, (Jasminum fruticans) entre otros.

En los encinares calizos con cierta precipitación estival aparecen Tuber aestivum y T. melanosporum. Otras especies son: Lactarius chrysorrheus, Amanita phalloides, Leccinum crocipodius, L. lepidum, Boletus ae­reus, B. lupinus, Lepista nuda, Cortinarius trivialis., Amanita caesarea, Rus­sula cyanoxantha, Lactarius cistophilus, Hygrophorus personii, etc.

 

CASTAÑARES

Los territorios donde esta especie arbórea es cultivada, se corresponden con vegetación propia o derivada de los encinares y alcornocales, o de melojares. Sin embargo, el término castañar refleja, de una forma más habitual, el hábitat de un buen nú­mero de los hongos que aquí se mencionan. Estos cultivos de castaño se desarrollan en territorios muy térmicos donde se alcanzan, al menos, temperaturas medias anuales superiores a los 13°C.

Albergan un nú­mero importante de hongos, como pueden ser: Russula cyanoxantha, Russula atropurpurea, Boletus aestivalis, Boletus pinophilus, Amanita gemmata, Amanita aspera, Amanita rubescens, Amanita caesarea, Xerocommus chrysenteron, Cantharellus cibarius, etc.

 


PINARES

Dentro de esta denominación tan genérica se incluyen formaciones de distintas especies de pino.

Pino albar o silvestre (Pinus sylvestris) es la especie de pino más atlántico, ocupando las zonas montañosas con mayor humedad e indiferencia edáfica. Se caracteriza por sus acículas de pequeño tamaño y por presentar la parte superior de la corteza de color pardo-rojizo.

Pino negral (Pinus pinaster): Esta especie, más mediterránea, se encuentra mejor adaptada a la xericidad y continentalidad. Se caracteriza por unas acículas de mayor longitud, tronco más retorcido y corteza negro-rojiza.

Son formaciones muy ricas en hongos, apareciendo entre otros, Amanita muscaria, Stropharia aerugi­nosa, Chroogomphus rutilus, Suillus luteus, Boletus pinophilus, Gyromitra esculenta, Morchella esculenta, Hygrophorus marzuolus, Melanoleuca sp., Cortinarius sp., Fomitopsis pinicola, Sarcodon imbricatus, Tricho­loma portentosum, Tricholoma equestre, Baeospora myosura, Mycena seynií, así como numerosos Ascomicetes.

 

BOSQUES DE RIBERA

En los bosques de ribera se incluyen olmedas, alisedas, fresnedas, saucedas, y, como más destacadas, las choperas, tanto naturales como las plantaciones. Este tipo de bosque ocupa los fondos de valle y las proximi­dades de los cursos de agua, siendo de carácter caducifolio y multies­pecífico. Entre las especies árboreas que la constituyen deben mencio­nar además del álamo blanco (Populus alba), el chopo (Populus nigra), diversas especies de sauces (Salix sp.), olmos o negrillos (Ulmus mi­nor), fresnos (Fraxinus), etc.

Presentan como especies frecuentes: Auricularia mesentérica, Helvella leucopus, Morchella esculenta, Mitrophora semilibera, Chondrostereum purpureum, Co­prinus micaceus, Coprinus domesticus, Phellinus igniarius, Lactarius controversus, Tricholoma populinum, Agrocybe aegerita, Pleurotus ostreatus, Pluteus cervinus, etc.

 

PRADERAS Y PASTIZALES

En praderas, prados, pastizales, etc, se incluyen comunidades de carácter herbáceo, que tradicionalmente sufren labores de siega o pastoreo, donde la mayoría de hongos que aparecen son especies saprófitas como son: Agaricus campestris, Agaricus arvensis, Agaricus xanthoderma, Marasmius oreades, Calocybe gambosa, Mela­noleuca grammopodia, Clitocybe dealbata, Lepista nuda, Lepista per­sonata, Agrocybe semiorbicularis, Pleurotus eryngií, Hygrophorus pra­tensis, Lycoperdon sp., Bovista sp., Geastrum sp., Calva tia sp., Macrolepiota procera, etc.

ESTIÉRCOL

Muchos hongos viven directamente del estiércol en descomposición, los más frecuentes son los géneros Coprinus, Panaeolus y Stropharia.

Bibliografía

ALEXOPOLUS, C.J & MINS, C.W. 1985. Introducción a la Micología. Omega SA, Barcelona.

ANDRÉS RODRIGUEZ, J., LLAMAS FRADE, B., TERRÓN ALFONSO, A., SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, J.A., GARCÍA PRIETO, O., ARROJO MARTÍN, E., PÉREZ JARAUTA, T. 1999.Guía de los hongos de la península ibérica. Celarayn. León .

BOM, M., 2005. Guía de campo de los hongos de Europa. Omega, Barcelona.

GARCÍA ROLLÁN, M., 1984.  Manual para buscar setas. MAPA, Madrid.

LLAMAS FRADE, B., TERRÓN ALFONSO, A. 2003. Átlas fotográfico de los Hongos de la Península Iberica. Celarayn. León.

ORÍA DE RUEDA, J.A.,  DÍEZ, J.,  Guía de los árboles y arbustos de Castilla y León. Cálamo.

PALAZÓN LOZANO, F., 2001. Setas para todos. Editorial Pirineo.

SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, J.A., FLOREZ SERRANO, J., SIERRA FERNÁNDEZ, J.L., GUERRA BURTON, B., CHAMORRO SUÁREZ, M., Los hongos, manual y guía didáctica de micología. Programa Leonardo Da Vinci.

SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, J.A., 2006. Atlas de los hongos de Castilla y León.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s